El cine ruso en Cuba, ahora

zoia barash

Aquí les dejo un link a una nota que apareció recientemente sobre el regreso del cine ruso a Cuba. El título de la nota es “Aliciente para la nostalgia o una oportunidad para (re)descubrir“.

Hay que aclarar, sin embargo, que tal regreso -como lo asume la nota- implicaría una desaparición del cine ruso del ámbito nacional cubano en los últimos años. Tal desaparición no es cierta: Zoia Barash, crítica de cine de origen ucraniano y radicada desde hace muchos años en La Habana, se ha encargado, junto a otras personas de la Cinemateca de Cuba, de exhibir películas soviéticas y rusas de nueva factura.

Hablando con Barash hace unos pocos años sobre la presencia del cine soviético en Cuba, me comentaba:

Las primeras películas soviéticas que eran Seriosha, Cuando vuelan las cigüeñas, El comunista, varias comedias, estaban muy bien recibidas. Era algo novedoso para el espectador cubano que estaba acostumbrado a  producciones norteamericanas. Era algo novedoso y tuvo éxito. A finales de los sesenta, los setenta, las películas soviéticas aparecieron en tal gran cantidad que ya eso atentaba contra la calidad y a veces las películas de guerra aburrían mucho al espectador cubano. Las intrigas amorosas no eran frívolas ni se mostraba nada en la pantalla, todo era en la imaginación del espectador. En los años sesenta, setenta, este amor al cine soviético, a sus mejores muestras, no era tanto ya. Y además apareció una gran cantidad de películas checas, rumanas, húngaras, búlgaras, de la RDA y ya me parece que la atención del espectador no estaba a favor de esas películas, además, no había otras. Siempre había cine francés, cine italiano que gustaba mucho, cine mexicano y ya en los ochenta hay algunas películas soviéticas que gustan mucho pero otras no tanto. Además, por tradición siempre se hacía una semana de cine soviético en noviembre para celebrar la revolución de octubre y siempre venía una delegación bien representativa de los actores y directores soviéticos y eso duró durante muchos años, desde los sesenta, hasta el 89 o 90. Era una especie de evento, igual que el Festival de Cine Latinoamericano, que la gente lo estaba esperando porque siempre se presentaban las películas más nuevas soviéticas que podían provocar atención y se hacían conferencias de prensa y para la gente a la que le interesaba el cine era un evento muy importante. Pero todo eso se acabó. Yo creo que en sus mejores presentaciones, el cine soviético sí le gustaba al espectador cubano, no había ningún rechazo. Había rechazo a las películas aburridas, o de la guerra porque no era la guerra a lo que uno estaba acostumbrado en el cine norteamericano. No era la guerra como espectáculo. Una de las películas que más éxito tuvo aquí fue Liberación, que sí estaba dedicada a la II Guerra Mundial, tuvo bastante éxito, bastante aceptación, igual que varias comedias o varias películas para niños, melodramas. Es decir, no es que el cine soviético se haya arraigado en Cuba porque el gusto del espectador es bastante voluble pero sí tenía su base entre los espectadores cubanos que aceptaban este cine y les gustaba. Incluso, ahora se percibe cierta nostalgia por el buen cine soviético y cada vez que se pone la retrospectiva de buen cine soviético, la gente llena la sala, por la nostalgia, o por recordar los años de adolescencia o por alguna otra razón, pero siempre cuando se pone la muestra de las mejores películas, sí hay buena aceptación. (1)

Habitualmente, cada noviembre la Cinemateca de Cuba organiza una semana de cine soviético para conmemorar la Revolución de Octubre. En el año 2009, por ejemplo, se organizó un ciclo de películas rusas recientes, entre ellas Consejero de estado, de Philipp Yankovsky (2005); 12, de Nikita Mijalkov (2007), candidato al Oscar como mejor filme extranjero; Somos del futuro, de Andrei Malyukov (2008). Además, se proyectó un ciclo de películas dedicado a los directores soviéticos Andrei Tarkovski y Joseph Losey. Entre el 31 de marzo y el 4 de abril de 2010 se organizó una semana de cine ucraniano, con la proyección de cuatro películas producidas en ese país entre 1961 y 2008: Bogdan Zinoviy Khmelnitskiy (2006), de M. Mastchenko; El arzobispo Andiy (2008), de Oles Yanchuck; Un, dos, soldados marchando (1976), de Leonid Bykov; Solo los “viejos” van al combate (1973), de Leonid Bykov y El que dos liebres sigue (1961), de Victor Ivanov.

Notas:

(1) Entrevista inédita con Zoia Barash, de próxima aparición en un libro titulado provisionalmente Cuba soviética. Una cartografía afectiva.

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About Soviet Cuba: Identities in Transition

A site devoted to the study and promotion of the Soviet-Cuban cultural crossroads. An open space of convergence and exchange of ideas related to the sentimental Soviet-Cuban community (in English, Spanish, and even Russian!)
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